En enero de 2018, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente lanzó oficialmente el Año Internacional de los Arrecifes de Coral en Fiji…pero, ¿que significa destinar todo un año dedicado a los corales? Quisiéramos pensar que se debe a que como sociedad reconocemos la importancia de los arrecifes de coral para los humanos; es decir, que como especie reconocemos que dependemos de ellos por los múltiples servicios que nos aportan (que son incalculables), y que queremos darles un reconocimiento especial a estos ecosistemas durante todo un año. Sin embargo, el panorama es mucho más desolador…para la ONU, declarar el 2018 como el año de los arrecifes se debe a la preocupante situación que sufren estos ecosistemas en el mundo y nace como una medida para alertar a la comunidad internacional, a los países y la sociedad en general sobre su desaparición, debido al acelerado cambio que estamos produciendo sobre ellos.

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El calentamiento global acelerado, la contaminación, la sedimentación de los ríos y la explotación pesquera, son los principales causantes de su desaparición progresiva que puede conllevar a nuestra propia desaparición.

Dependemos de los corales más de lo que conocemos y la salud misma del planeta depende de su existencia…el fitoplancton (principal generador de oxígeno del planeta), depende directamente del pH neutro del agua, función que cumplen los corales en el mar. Además, los arrecifes protegen las costas de las olas, son fuente de alimento para el consumo humano y para el tratamiento de enfermedades como el cáncer, así como una fuente de turismo muy alta en muchas sociedades del mundo.

Según la ONU, “hasta el momento está confirmado que se ha perdido al menos una quinta parte de los arrecifes de coral del mundo, con algunas estimaciones que indican la pérdida del coral vivo hasta en un 50%.Si no se toman medidas mayores ahora, el planeta podría perder sus arrecifes de coral vivos y con ellos una gran cantidad de especies marinas del mundo para 2050”. Es decir, del 2018 al 2050 nos quedan 32 años para rescatar los arrecifes de su desaparición ¿Qué vamos a hacer? Sin los corales el mar se muere y detrás de ellos la vida en el planeta…

SEMBRAR CORALES: ¿QUé SIGNIFICA?

 

¿ESO SE PUEDE HACER?

Suena fascinante la idea de “sembrar corales”, pero qué significa esto realmente? Cómo sembramos un coral? Al igual que otros organismos vivos los corales requieren de factores que favorezcan su desarrollo, pero estos factores están siendo afectados por efectos directos e indirectos de los seres humanos.
 

Al sembrar corales se está “habilitando” la posibilidad de que estos organismos puedan crecer en condiciones más favorables a las que tienen actualmente en estado natural, ya que las barreras arrecifales están desapareciendo y con ellas todas las especies que dependen de estas.
 

En el mundo se están utilizando diferentes técnicas para la restauración de corales, dependiendo de las condiciones ambientales, sociales y económicas, también del tipo de coral que se busque restaurar; por ejem­plo, cuerdas, árboles o camas flotantes con galletas y hasta siembra directa sobre el arrecife, y estas diferentes técnicas surgen de los diferentes daños que tienen las diversas formas de corales, por ejemplo “las es­pe­cies ra­mi­fi­ca­das son más propensas a ser per­ju­di­ca­das por las tor­men­tas y los bu­zos, mien­tras que las es­pe­cies ma­si­vas e in­crus­ta­das son más vulnerables al so­bre­cre­ci­mien­to de las al­gas” (Muniz 2004), por lo que las técnicas de siembra varian.

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técnica de galletas.

Esta técnica consiste en hacer una “galleta” de cemento marino, al cual se le debe extraer por lavado prolongado el fósforo, lo que disminuye de manera muy importante su efecto contaminante, pues el fósforo es un elemento esencial que las algas que compiten con el coral aprovechan muy rápidamente y terminan por ahogar  el coral.
 

En esta galleta, con el tiempo el coral se pegará naturalmente al secretar el carbonato de calcio, recubriendo completamente el sustrato de cemento.

TÉCNICA DE CUERDAS.

Esta técnica no tiene un sustrato como tal para que el coral se pegue, como pasa con las galletas, por el contrario el fragmento se deja atrapado dentro de la cuerda, lo que permite mantenerlo suspendido, como flotando, de manera tal que el coral invierte toda su energía metabólica en crecimiento.

 

De las técnicas que se utilizan existen las de “transplante directo” que consiste en hacer la siembra de las colonias y/o fragamentos directamente sobre los arrecifes, y otra donde se construyen “guarderías” que son como su nombre lo indica, estructuras que se crean para poder sembrar los corales que luego serán trasplantados a los arrecifes definitivos.

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